No suele ser parte de las rutas por Filipinas habituales, pero Vigan es uno de los destinos perfectos si lo que buscas es ahondar en el pasado del país. ¿La razón? La ciudad se fundó en el año 1572, lo que la convierte en el tercer asentamiento más antiguo de Filipinas durante el Imperio Español y, a día de hoy, en el mejor conservado de este tipo en el archipiélago.
No solo eso, se trata de la ciudad colonial en mejor estado de conservación de Asia, un gran ejemplo de planificación urbana y arquitectura colonial que se ganó el título de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1999.
Si todo esto te suena bien, sigue leyendo porque te vamos a contar qué ver y qué hacer en Vigan, lo que parece un pedacito de España en Filipinas.
Contenido del artículo
Vigan se ubica en la isla más grande de Filipinas, Luzón. Es aquí donde también se sitúa su capital, Manila, así como los destinos de Banaue y Sagada, los más conocidos.
De forma más específica, Vigan está a aproximadamente 400 kilómetros al noroeste de Manila y a 85 de Laoag, la ciudad en la que se sitúa el aeropuerto más cercano (código IATA LAO). Por eso, como te contamos en detalle en Cómo llegar a Vigan, lo más práctico es volar a Laoag y luego coger un bus a Vigan (2 horas) o ir desde Manila en bus nocturno, para que el viaje sea más llevadero, ya que el viaje dura entre 8 y 11 horas.
Por cierto, Vigan es la capital de la región de Ilocos Sur y en ella se habla primordialmente ilocano, la tercera lengua nativa más hablada de Filipinas.
En nuestra opinión, sí, pero con matices. Esto es, si estás súper interesado en el lado cultural de Filipinas o en ahondar en el legado español, Vigan es para ti. Sin embargo, también depende de los días que dispongas para recorrer Filipinas, ya que, como ves, el trayecto es bastante largo para el tiempo que luego vas a estar allí (horas o máximo un día).
Otra idea que te lanzamos, para que te salga más a cuenta visitar Vigan, es combinar la ciudad con otros lugares de la costa occidental de Luzón. Para nosotros, una ruta chula es: Vigan-Iglesia de Paoay-Laoag-Pagudpud. En esta última zona tienes playas increíbles, como la de Saud, que rivaliza en arena blanca y fina con la White Beach de Boracay (la playa más famosa de Filipinas).
También podrías ver la zona de La Unión o hacer un recorrido por el interior de Luzón yendo a sitios como Baguio, Sagada o Banaue.
Eso sí, ten en cuenta que, aunque en un mapa pueden parecer cercanos, todos estos lugares están bastante alejados entre sí porque las conexiones no son las mejores. Así, solo te recomendamos travesías como las indicadas si dispones de tiempo suficiente (normalmente una semana o más).
Laoag-Pagudpud-Paoay Church
Pues la ciudad es bastante pequeña y, en realidad, con 3-4 horas ya tendrás visto casi todo. A no ser que te pares muchísimo en los museos o que te apetezca ver la calle Crisologo tanto de día como de noche, con una mañana o una tarde es suficiente.
Dicho esto, si puedes dedicarle un día completo, dormir en algún hotel con encanto como este y levantarte temprano para ver el centro sin gente, lo disfrutarás.
Existen dos teorías:
Tras la llegada de Juan de Salcedo, el explorador español, en el año 1572, este bautizó la ciudad como Villa Fernandina, en honor al primer hijo del rey Felipe II, el príncipe Fernando, que falleció con cuatro años. Posteriormente, con el aumento de la ciudad y el traslado de la Archidiócesis de Nueva Segovia, pasó a llamarse Ciudad Fernandina de Vigán.
Por cierto, antes del período colonial, Vigan (como otras localidades de aquí como Aparri o Candon) era una zona de comercio costera a la que llegaban barcos de pueblos austronesios, árabes, indios, chinos y japoneses. Aquí se asentaban para intercambiar productos de dichas regiones asiáticas por oro, cera de abeja y otros materiales de la zona de Cordillera. Muchos chinos se quedaban en Vigan y se casaban con las filipinas, dando lugar a los llamados tsinoys.
Como te contábamos arriba, lo que se viene a hacer a Vigan es a ahondar en una parte de la historia de Filipinas y a apreciar una de las ciudades coloniales más bonitas de Asia. Por eso, no está de más dar unas pinceladas históricas para ponernos en contexto:
Aunque vamos a contarte qué ver en Vigan, debes saber que lo principal es admirar su arquitectura, que mezcla elementos culturales de España, Filipinas y China y que, por tanto, la hace casi única en el mundo.
Cuando Salcedo llegó a Vigan en 1572 decidió seguir el modelo urbanístico de Intramuros, en Manila, y que también se puede apreciar en la mayoría de ciudades del archipiélago fundadas en época colonial. Así, existía una plaza o parque central, en este caso la Plaza Salcedo, y luego se trazaban las calles en forma de cuadrícula.
En el caso de Vigan, junto a la Plaza Salcedo se alzaban los edificios administrativos: la Casa Real (desgraciadamente, la estructura original no existe debido a un incendio) y el municipio (ayuntamiento). Muy cerca estaban los edificios religiosos: el seminario de la archidiócesis (también desaparecido por un incendio), el Arzobispado y la Catedral de San Pablo.
Algo característico de Vigan es la existencia de otra plaza vecina, la Plaza Burgos, y, sobre todo, el estado de conservación de las casas de las calles anexas a la Plaza Salcedo, especialmente las de la llamada Calle Crisologo, que conformaban el llamado barrio o Barrio Mestizo. Aunque quedan bastantes, debes imaginar que antes había muchas más que desaparecieron durante la ocupación japonesa y en incendios importantes en 1952 y 1971.
Por dejarlo muy claro desde el inicio: lo que hay que hacer en Vigan sí o sí es pasear por la calle Crisologo varias veces. Tanto de día, para apreciar mejor los detalles de sus edificios, como de noche, cuando su iluminación tenue nos traslada aún más a otra época.
Esta calle de unos 500 metros de longitud es el corazón del llamado “Barrio Mestizo”, en el que se concentran la mayoría de las casas de estilo colonial, que reflejan la riqueza que acumulaban las familias durante la época del Galeón de Manila. En él vivían familias filipino-españolas y filipino-chinas que comerciaban con los tejidos de inabel (más adelante te hablaremos de ellos), oro, tabaco e índigo.
Las llamadas “casas ancestrales” o bahay na bato, son lo más característico de esta calle. Las “casas de piedra” son el máximo exponente de la arquitectura mestiza o típica originada durante el período colonial (1565-1898). Solían pertenecer a las clases altas o medias porque, a diferencia de los bahay kubo, incluían elementos como la piedra, el coral y el ladrillo, en lugar de la madera, el bambú y la paja. Para que fueran más resistentes, en la parte baja, donde acostumbraban a estar los caballos, se hacían de piedra, mientras que, en el piso superior, para que no hiciese tanto calor, se utilizaban la madera y las ventanas correderas hechas con capiz (un tipo de concha).
En el caso de Vigan, muchas de estas casas estaban hechas en ladrillo más que en piedra, ya que el material para hacerlos abundaba en la región. En la calle Crisólogo y en las vecinas podrás ver esas preciosas ventanas de capiz, así como las llamadas ventanillas, que se solían ubicar bajo las primeras con barras de madera para que corriese más el aire. Los tejados se solían hacer en tejas de color rojizo.
Muchas de estas casas ya han sido convertidas en restaurantes, tiendas, hoteles y cafeterías. Sin embargo, te llamará la atención que muchas otras permanecen abandonadas y, desgraciadamente, en mal estado de conservación.
Cerrada buena parte de la calle al tráfico, fíjate también en los adoquines, que nos trasladan a otra época.
Desgraciadamente, en la calle se pueden ver un montón de kalesas para pasear a turistas. Si bien es cierto que este era el método de transporte principal hasta la llegada de los vehículos motorizados y que lucen pintorescas en una calle con tanta historia como esta, hoy solo se hace con fines turísticos y tú mismo podrás comprobar el mal estado de los caballos que se utilizan. Por favor, no fomentes este tipo de actividades.
Hacemos un pequeño recorrido de norte a sur, comenzando en la Plaza Padre José Burgos o Plaza Burgos:
Por desgracia, debido al aumento de turismo local, en la calle también se pueden ver ya muchas franquicias como Max’s, Mang Inasal, Potato Corner o Starbucks, lo que hace que vaya perdiendo encanto.
Las luces de la calle se apagan a las 6h de la mañana, por lo que, si quieres hacer fotos todavía iluminadas y sin gente, lo mejor es que la visites entre las 4h y las 5h. Sí, sabemos que es un madrugón, pero, por experiencia, pensamos que merece la pena. Nosotros nos quedamos a dormir en este hotel y solo tuvimos que dar unos pasos para disfrutarla así.
Por supuesto, también merece dar un paseo por las calles de los alrededores e ir observando otros edificios.
Por cierto, quizás te preguntes de dónde viene el nombre de Crisologo, ¿no? La calle recibe su nombre por Mena Pecson Crisologo, uno de los ilocanos más importantes. Fue poeta, escritor y gobernador y, como curiosidad, escribió una traducción de Don Quijote llamada Don Calixtofaro de la Kota Caballero de la Luna.
Previamente, la calle Crisologo se llamaba Calle de Escolta de Vigan, como la que podemos encontrar a día de hoy todavía en Manila, cerca de Binondo e Intramuros.
Crisologo es la principal, pero te recomendamos que también te pasees por las siguientes:
Además de la calle Crisologo y sus vecinas, el otro imprescindible que visitar en Vigan es el Museo Nacional de Filipinas. Este se ubica a pocos pasos de Plaza Salcedo, así que no te costará mucho encontrarlo.
En realidad, hablamos de un complejo de 3 edificios: el Padre Burgos Museum, la Antigua Cárcel y el Magsingal Museum. El último está ubicado a varios kilómetros de Vigan y está actualmente cerrado, pero los dos primeros nos encantaron y, a pesar de que no hay muchos carteles explicativos (lo cual estaría muy bien siendo un sitio tan histórico) merecen mucho la pena.
Lo primero que llama la atención del Museo del Padre Burgos es su edificio. Hablamos de una casa ancestral (típico estilo bahay na bato) construida en 1788 por orden de Juan Gonzales, un asturiano afincado en Vigan, que luego pasó a manos de Florencia García, la madre de Padre José Apolonio Burgos, un sacerdote bigueño acusado de motín y ejecutado por las autoridades españolas en 1872. Padre Burgos nació en Vigan y se cree que pasó su infancia en este bonito edificio con estructura de mampostería y madera en la planta superior.
Posteriormente fue usado como oficina de correos, cuartel de la policía de Ilocos Sur y oficina del Banco Nacional de Filipinas. En 1975 fue declarado edificio histórico por el gobierno del país y ese mismo año, la Fundación Ayala lo convirtió en museo.
En el museo, de entrada gratuita, se puede ver una buena colección de mobiliario y artefactos (sombreros, vasijas, etc.) antiguos, así como una exposición sobre los tejidos regionales (Abel-Ioko Exhibition). Recorrerlo no te llevará más de 30 minutos y ten en cuenta que abre de martes a domingo de 9:30 a 17:00.
Si quieres ver qué exposiciones temporales hay o consultar por el horario actualizado, no dejes de echarle un vistazo a su página de Facebook, ya que son muy activos por aquí.
Justo al lado del edificio anterior se sitúa otro de los sitios que ver en Vigan: el Museo de la Antigua Cárcel o el Old Carcel Museum. Esta era la pequeña cárcel de la ciudad ya en 1657, pero fue ampliada en el siglo XIX y pasó a ser la Cárcel Provincial de Ilocos Sur. Siguió funcionando como tal hasta 2014 y, al año siguiente, se convirtió en museo.
El sexto presidente de Filipinas, Elpidio Quirino, nació aquí en 1890 porque su padre era el alcaide de la cárcel en aquella época. Por ello, una parte del edificio pasó a ser la Biblioteca Provincial Gregoria M. Rivera, en honor de la madre de Quirino.
También de acceso gratuito, el museo cuenta con 3 galerías. Una de ellas está dedicada a una interesante (y gráfica) colección de 14 pinturas del pintor ilocano Esteban Villanueva sobre la Rebelión de Basi, una de las revueltas contra el dominio español ocurrida en septiembre de 1807. También se pueden ver objetos dedicados a la elaboración del basi, el vino de caña de azúcar típico de Ilocos. Otra galería contiene objetos de la vida de Elpidio Quirino y la última sirve para exhibiciones temporales.
Además, el edificio conserva totalmente su estructura de cárcel, pudiéndose apreciar las celdas con barrotes y diferentes oficinas.
Abre de 9:00 a 17:00 de martes a domingos.
Presidiendo la Plaza Salcedo está la Catedral metropolitana de la Conversión de San Pablo Apóstol o, simplemente, la Catedral de Vigan.
En este mismo lugar se alzó la primera iglesia de Vigan, de madera y paja, con la llegada de Juan de Salcedo en 1574. La que vemos hoy es el cuarto edificio, de comienzos del siglo XIX, y que quedó muy dañado después del terremoto de julio de 2022, por lo que todavía se pueden ver andamios reforzando tanto el interior como el exterior.
Hablamos de un claro exponente del llamado “barroco sísmico” o “de terremotos”. Es decir, un estilo arquitectónico que se llevó a cabo entre los siglos XVII y XVIII y que tenía en cuenta la frecuencia de sismos de las colonias. Así, se hacían edificios más bajos y amplios, con paredes laterales más gruesas y reforzadas, mientras que las estructuras superiores se hacían con materiales más ligeros. Por lo general, los campanarios se hacían más bajos y resistentes y, en muchos casos, como el de esta catedral, estaban separados del edificio principal para evitar daños en caso de colapso.
El interior es bastante moderno, pero, si lo encuentras abierto, no está de más que pases a verlo. Como curiosidad, se pueden ver las tumbas de Leona Florentino y su marido.
Como te contábamos anteriormente, la Plaza Salcedo era el parque o plaza central del trazado urbanístico de Vigan. Recibe su nombre en honor al “conquistador” Juan de Salcedo y es el lugar de ocio de los habitantes de la ciudad.
Lo más destacable de la plaza es una famosa fuente que hace las delicias de los filipinos por el espectáculo de luz y sonido. La Dancing Fountain se pone en marcha de lunes a viernes a las 19:30 y los sábados y domingos a las 19:30 y a las 20:30. El show dura unos 30 minutos y es gratuito. No diríamos que es algo obligatorio que ver en Vigan, pero, si estás en la ciudad a estas horas, siempre puedes pasarte y pasar un rato entretenido.
En uno de los laterales de la plaza se encuentra el Palacio del Arzobispado de Nueva Segovia, que es el único palacio arzobispal de la era colonial que queda en Filipinas. Este, además, todavía sigue siendo la residencia del arzobispo, por lo que una parte es privada. Sí que es posible entrar a ver la capilla y un pequeño museo con artefactos de diferentes iglesias de la provincia.
Al sur de Plaza Salcedo se encuentra la Plaza Burgos, más pequeña, pero siempre más animada. Esta recibe su nombre de Padre Burgos y, por tanto, se puede ver un monumento al sacerdote y una escultura de este a pocos metros de él.
En la parte occidental de la plaza verás un edificio lleno de empanadahan, es decir, pequeños locales donde se cocinan las famosas empanadas de Ilocos. También sirven los okoy, una especie de tortas de harina de arroz glutinoso que suelen llevar camarones o gambas, así como verduras.
Otra cosa que hacer en Vigan para aprender un poco más sobre su historia es visitar el Museo Crisologo, ubicado a pocos pasos de la calle homónima.
El museo está ubicado en la residencia de los Crisologo, una casa ancestral o bahay na bato de una familia adinerada en muy buen estado de conservación. En ella se puede ver mobiliario de la época y también objetos personales del congresista asesinado Floro Crisologo.
La entrada es gratis, pero son bastante insistentes con que des un donativo. Abren todos los días de 8:30 a 11:30 y de 13:30 a 16:30.
Si tienes un día para ver Vigan, puedes acercarte a esta parte de la ciudad caminando. No pensamos que sea 100% imprescindible, pero puedes echarle un vistazo a la Bantay Watch Tower, que, construida en 1591 y ubicada en una colina, servía como torre de vigilancia contra los piratas en la época colonial española.
En 1857 pasó a ser el campanario de la iglesia vecina (la Bantay Church) y, desgraciadamente, quedó muy dañada por el terremoto de 2022, así que solo se puede ver de lejos.
En caso de que, como nosotros, seas un enamorado de la arquitectura colonial, te recomendamos mucho que te acerques a la Syquia Mansion. Este es otro espectacular ejemplo de bahay na bato, construido en 1830. En ella vivieron Gregorio Syquia y Estefanía Angco, quienes fueron ampliando y decorando la casa hasta convertirla en una de las más bonitas de Vigan.
Por 100 pesos se puede visitar su pequeño museo a través de una visita guiada. Podrás ver mobiliario y objetos de esta acaudalada familia.
Como otros destinos de Filipinas, en Vigan también hay artesanías características de la zona. Tal es el caso de las burnay jars o vasijas de barro, cuya fabricación data de tiempos precoloniales. Se cree que los inmigrantes chinos llegaban a Vigan, veían lo rica que era la zona en barro y fabricaban productos mucho más resistentes de terracota gracias al uso del horno.
Las burnay jars se usaban fundamentalmente para almacenar sal, azúcar moreno, agua, basi (vino de caña de azúcar) y bagoong (pasta de gamba fermentada). Hoy en día son básicamente decorativas o se utilizan para jardinería, pero se pueden encontrar fábricas totalmente operativas en Vigan, que siguen el proceso como hace siglos. La más interesante y cercana es la RG Jar Factory, donde puedes ver cómo se elabora y, si te apetece, animarte con el torno a cambio de un donativo. Por supuesto, también tienen una tienda con un montón de cosas de cerámica a buenos precios.
RG Jar Factory
Por otro lado, el inabel o abel-iloco (o, simplemente, abel) es otra de las artesanías que puedes ver en Vigan y una de las señas de identidad de la región de Ilocos. Hablamos de tejidos realizados a mano en un tilar con hilos de algodón. Los tejidos de abel pueden ser de un mismo color, pero lo habitual es que tengan un diseño geométrico realizado en otros colores, para los que antes se usaban tintes naturales. Sin querer ahondar mucho más, existen cantidad de patrones geométricos, algunos típicos de una provincia en particular.
Una de sus características es su resistencia, pudiendo durar décadas incluso en un clima tropical como el filipino. Es por esto que se han usado (y se usan) para la casa, pero, también por su importancia cultural, para ocasiones especiales como bodas.
La historia del tejido de abel (“tejer” en ilocano) se remonta a época precolonial, aunque durante la ocupación española gozó de gran reputación, ya que se comerciaba con ellos en los galeones y, gracias a su durabilidad, se utilizaba incluso como tela para navegar. Como dato curioso, existen reportes de las llamadas “mantas de Ylocos” en Acapulco, México.
Con la llegada de textiles más económicos durante la ocupación americana y la destrucción de muchos telares por los japoneses, realmente no quedan tantos telares en pie, aunque poco a poco los filipinos van recuperando conciencia de su importancia.
Donde queda la mayor concentración de telares artesanales de Vigan es en el barangay (barrio) Camangaan, que queda a unos 15 minutos en tricycle de la calle Crisologo. Si te animas, aunque son muy modestos, podrás ver los telares y, por supuesto, comprar algún producto a mejor precio que en las tiendas de souvenirs. Nosotros visitamos el Cristy’s Loomweaving y Rowilda’s Loom Weaving, que te marcamos en el mapa de Vigan que verás más abajo.
Aun así, encontramos productos de abel más bonitos y cuidados en Tienda Verda, en la calle Crisologo. Allí, además, tienen cosas algo más actuales, como camisetas con bolsillos en tejido de abel. Para conseguir algo más económico, aunque implique menos calidad, tienes bastantes opciones en el Mercado Público de Vigan.
Por cierto, si te interesan este tipo de artesanías, te recomendamos que no te pierdas nuestra guía Qué comprar en Filipinas.
Cristy’s Loomweaving
Muchos dicen que la comida filipina es repetitiva o poco exótica, pero la verdad es que, cuanto más exploras el país, más variada te parece, ya que hay un montón de especialidades regionales. Así que, conforme descubrimos nuevos lugares, vamos indagando en sus platos específicos. Tal es el caso de la empanada de Vigan.
Si eres español, seguro que sabes bastante bien lo que es una empanada, ¿verdad? Pues, con la presencia española durante más de 300 años, uno de los platos que quedaron por estas tierras fueron las empanadas, que los filipinos adaptaron usando ingredientes locales. Así, los ilocanos, en lugar de utilizar masa de trigo, optaron por la harina de arroz glutinoso (galapong), que a veces coloreaban con atsuete, semillas de achiote.
Las empanadas de Vigan son crujientes y acostumbran a estar rellenas de papaya verde rallada, brotes de soja, judía mungo (monggo) y cebolla rallada a las que se les suele añadir huevo y alguna carne, siendo la más tradicional la empanada de Vigan, de la que te hablaremos después.
Las empanadas se fríen y, para comerlas de forma tradicional, se mojan en una salsa que suele tener vinagre (suka, hecho de caña de azúcar), cebolla, pimienta y chiles. En nuestra opinión, están riquísimas.
En Vigan, por supuesto, hay un montón de sitios para comerlas, siendo los más conocidos Irene’s Vigan Empanada (posiblemente el más famoso) y Casa Jardin. Aun así, nosotros te recomendamos probar también las de Nanang Sion Vigan Empanada y las de los puestos que hay en Plaza Burgos, el más popular es Emma’s, pero déjate llevar por tu instinto.
En los lugares donde se venden empanadas, es común que también se cocine el okoy, que viene a ser una especie de “tortillitas de camarones” a lo filipino. Hablamos de unas tortas crujientes elaboradas también con harina de arroz con una base de verduras (normalmente calabaza, batata, zanahoria, papaya verde, yuca, cebolla y brotes de soja) a las que se les suele añadir camarones o gambas pequeñas sin pelar. Como las empanadas, también se mojan en vinagre con chiles.
Otra de las especialidades de la ciudad es la Vigan longganisa o longganiza, que también es un resultado de la llegada de los españoles. Aunque en Filipinas hay muchos tipos de longganisa, la de Vigan es una de las más famosas. Está hecha con carne y grasa de cerdo a las que se les añade azúcar moreno, ajo, cebolla, laurel, salsa de soja, vinagre, sal, pimienta y, en ocasiones, copos de chiles. Lo más característico de estas es que suelen ser bastante saladas y algo ácidas, además de tener un característico sabor a ajo.
Tal es la fama de este embutido, que cada año se celebra la Vigan City Fiesta & Longganisa Festival en enero, cuando hay conciertos, desfiles y, entre otras actividades, concursos de cocina con longganisa. Puedes leer más aquí.
Dentro de los productos de carne, también destaca el bagnet de Ilocos. Esta es una panceta de cerdo hervida a fuego lento con ajo, laurel, sal y pimienta, secada al aire y luego frita dos veces para que sea muy crujiente. Se cree que ya se hacía así durante la época colonial española para que la carne aguantase más tiempo. Como las empanadas, se suele mojar en la salsa con vinagre o en bagoong (pasta de gambas fermentada).
Finalmente, también encontrarás un montón de tiendas en las que se vende el sukang iloko o suka basi. Este es un vinagre de caña de azúcar que se suele fermentar en vasijas (burnay) de forma natural. Tiene un color bastante oscuro y en muchos casos se vende ya con chiles dentro de la botella.
Si te sobran unos minutos por Vigan, te recomendamos que te des un paseo por el mercado público, que está justo enfrente de la estación de buses. Es, como bien dice su nombre, un mercado público, sin pretender ser una atracción turística, pero a nosotros siempre nos gusta cotillear y ver el día a día de la gente.
Aun así, es fácil encontrar puestos en los que comprar tejidos de inabel (no de gran calidad, eso sí), algunas artesanías de madera y productos típicos como el vinagre.
En la segunda planta del mercado es donde suelen estar casi todos los puestos de comida, siendo los más llamativos los que venden la longganiza y el bagnet típicos de Vigan.
Museo de reciente apertura que ofrece un recorrido sobre la historia y la cultura de Vigan a través de carteles explicativos (muy interesantes los que hablan sobre la arquitectura de las casas), maquetas y objetos.
Posiblemente, es el que mejor museología tiene de Vigan, así que, aunque tengas que dar un pequeño paseo, te recomendamos que te pases por aquí.
La entrada cuesta 80 pesos y abre todos los días de 9:00 a 16:00.
Ya te hemos contado qué se puede ver en Vigan, pero, por favor, te pedimos que seas un viajero responsable y consideres no contribuir a un tipo de turismo que no beneficia con las siguientes actividades:
En lo posible, también te pedimos que intentes alejarte de las franquicias y consumas en lugares locales.
Puesto que la calle Crisólogo y alrededores lucen bonitas cuando cae el sol, no está de más quedarse a dormir al menos una noche en la ciudad, a ser posible, cerca de dicha zona, ya que por aquí también es donde vas a encontrar la mayoría de restaurantes.
Te dejamos una pequeña selección de hoteles donde dormir en Vigan que estuvimos investigando:
Ciudad Fernandina Hotel (habitación individual)
Vigan no cuenta con aeropuerto, así que tendrás que llegar por tierra. El aeropuerto más cercano está en Laoag y, desde ahí, puedes coger un bus que en un par de horas te deje en Vigan.
Otra opción son los muchos buses que salen desde la zona de Cubao en Manila. El recorrido dura unas 10 horas, aunque depende mucho del tráfico.
Hablamos de todo esto en detalle en Cómo llegar a Vigan, pero en el mapa de Vigan que verás abajo te marcamos dónde está la estación.
Ya te has dado cuenta de que la gastronomía juega un papel importante a la hora de visitar Vigan. Por ello, aquí te sugerimos algunos sitios para comer, cenar o desayunar:
Plaza Burgos eateries
Aunque ya te hemos dado un montón de pistas para visitar Vigan, aquí queremos dejarte otras más para que la disfrutes al máximo:
Te marcamos todos los sitios de los que te hemos ido hablando en este mapa:
Vamos a finalizar esta guía contestando a las preguntas más habituales que se hacen los viajeros sobre esta ciudad filipina:
¿Por qué es más conocida Vigan?
Por ser la ciudad filipina que conserva el mayor legado arquitectónico de la época colonial española. Especialmente en la calle Crisologo podemos encontrar muchas casas ancestrales en buen estado de conservación.
¿Merece la pena visitar Vigan?
En nuestra opinión, si te gusta la historia, sí, ya que quedan pocos lugares de este tipo en Filipinas. Aun así, hay que considerar que se requiere tiempo para llegar y que con un día completo habrás visto todo lo que tiene para ofrecer.
¿Cuántos días se necesitan para visitar Vigan?
Con 4-5 horas tienes suficiente. Aun así, si quieres tomártelo con calma, puedes dedicarle un día completo y así ver la calle Crisologo iluminada también.
¿Qué hacer en Vigan?
Lo principal es pasear por la calle Crisologo y sus alrededores, pero también te recomendamos visitar el Padre Burgos Museum, el Museo de la Antigua Cárcel, el Crisologo Museum y el Vigan City Museum. Tampoco te pierdas la Plaza Salcedo y la Catedral de Vigan, la Plaza Burgos y la Bantay Watch Tower. Si te sobra tiempo, admira las artesanías de cerámica y los tejidos de abel en sus telares. Además, aprovecha para degustar la gastronomía tradicional de Vigan, siendo lo más conocido las empanadas.
¿Qué significa Vigan?
Se cree que viene de la bigaa, una planta típica de esta zona muy parecida al taro.
¿Preparado para viajar a Vigan? Ojalá que sí, pero, si tienes dudas, puedes dejarnos un comentario y te contestamos lo antes posible.
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